miércoles, 12 de noviembre de 2008

NUEVO CUENTO DE LA BRUJA DEL CORRALITO

HOLA, AQUÍ OS DEJO UNA NUEVA AVENTURA DE LA BRUJA DEL CORRALITO

LA BRUJA DEL CORRALITO Y LA ENERGÍA
Una tarde de mucho calor un niño llegó al corralito del parque y contó a todos sus amigos y amigas que había ido de viaje y había visto unos molinos muy altos que daban muchas vueltas. Sus papás le habían explicado que esos molinos daban vueltas para generar energía y que la energía servía para muchas cosas.
Entonces, la bruja, que los estaba escuchando les contó para lo que servía la energía: “Gracias a la energía- les dijo- funcionan las luces cuando es de noche y así, podemos ver. También sirve para que funcionen todos los aparatos que tenemos en casa, la calefacción para estar calentitos en invierno, el frigorífico que mantiene los zumos fresquitos, la cocina para hacernos los purés, la tele para poder ver pelis y dibujos… y para muchas más cosas”.
Cuando la bruja terminó de explicarles, todos los niños se quedaron maravillados por cómo unos molinos dando vueltas, podían hacer que funcionaran tantas cosas, y entonces, la bruja les preguntó si querían ir a conocer los molinos, que ella estaría encantada de llevarlos … pero claro, primero tenían que pedir permiso a sus papás. Os podéis imaginar lo que pasó, los niños y niñas insistieron tanto a sus papás, que les tuvieron que dejar ir, no sin antes prevenirles a todos que se tenían que portar muy bien. Y así fue cómo emprendieron viaje, para conocer a los molinos, hacía una colina muy alta que estaba muy lejos del parque.
Al llegar a la colina vieron muchos molinos, unos altos, otros bajos, unos gordos y otros flacos, pero lo que más les sorprendió a nuestros niños y niñas fue ver a molinos pequeños que jugaban como ellos. Uno de los niños, el más curioso, se acercó a un niño-molino y estuvo hablando con él un buen rato.
El niño-molino estaba un poco triste y le contó a nuestro amigo el porqué: “Verás, es que mi papá y mi mamá trabajan mucho porque vosotros, los humanos, cada vez necesitáis más energía y ya no tienen tiempo para jugar conmigo ni llevarme de vacaciones”.
En el camino de vuelta nuestros niños y niñas ya no iban tan contentos, ni cantaban canciones en la escoba de la bruja, todos estaban muy preocupados por lo que les había contado el niño-molino y cuando se despidieron para ir a dormir a casa, decidieron que tenían que hacer algo.
Una de nuestras niñas se pasó toda la noche pensando, y se dio cuenta que realmente malgastamos mucha de la energía y no era justo que los pobres molinos tuvieran que trabajar tanto por nuestra culpa. Cuando ya estaba amaneciendo, tuvo una gran idea que contó a todos sus amigos y a sus papás. Hicieron una reunión en el parque y explicaron a todos los mayores que había que ahorrar energía para que los molinos pudieran jugar con sus hijos y llevarlos de vacaciones, entre todos tuvieron muchas ideas que pusieron en práctica rápidamente.
Lo primero fue apagar las luces cuando no se estuvieran utilizando, cada vez que salían de una habitación apagaban la luz y cambiaron todas sus bombillas por otras de bajo consumo. Después explicaron a todos que en invierno, cuando hace frío y ponemos la calefacción, no hay que hacerlo para que haga calor en casa, sino mantener una temperatura agradable de unos 20º C, y en verano , nada de tener el aire acondicionado encendido todo el día. Respecto al frigorífico, tuvieron más cuidado y dejaron de abrirlo y quedarse mirando qué coger, porque se escapa todo el fresquito y luego gastaba mucha energía para volverse a enfriar. También explicaron a todos que la cocina cuando la apagas sigue calentando un rato (bien los sabía una de nuestras niñas que, por no hacer caso a sus papás la tocó, aunque estaba apagada, y se le pusieron los dedos rojos como tomates) y podían aprovechar la última cocción de los alimentos, empezaron a desenchufar los aparatos cuando estaban apagados porque consumen energía a pesar de no estar encendidos, sobre todo la tele y así más y más ideas.
Todos nuestros niños y niñas vigilaban que los mayores hicieran caso, y cada vez que alguien malgastaba energía llamaban a la bruja que, inmediatamente, acudía para explicarles que NO SE PUEDE DERROCHAR LA ENERGIA PORQUE CUESTA MUCHO CONSEGUIRLA.
De esta forma en poco tiempo dejaron de consumir tanta energía y los molinos no tuvieron que trabajar tanto. ¡Qué contentos estaban todos los niños-molinos!. Por fin, pudieron jugar de nuevo con sus papás, e irse de vacaciones a la playa y a ver a sus abuelos.
Nuestros niños y niñas también estaban muy contentos. Y, desde entonces, de vez en cuando, la bruja les llevaba a la colina de los molinos para poder ver a sus amigos los niños-molinos y jugar con ellos.
Y así, colorín colorado, mi energía se ha acabado y este cuento ha finalizado.
Un beso para todos.

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