
Este es un cuento de creación colectiva, de todos los niños y niñas, de las mamas y papas que diariamente bajan al parque. El cuento tiene unos personajes, un espacio, un tiempo y un principio, pero no un final, pues lo tenemos que seguir construyendo entre todas y todos.
LA BRUJA DEL CORRALITO
No hace mucho tiempo en un cercano parque habitaba una señora bruja, conocida por todos/as como la “Bruja del Corralito”. La bruja del corralito vivía en lo más alto de un edificio entre cables y antenas. Desde su casa podía ver a todas y todos las niñas y niños que habitualmente jugaban en el parque.
La bruja observaba como un grupo de niños y niñas, que apenas sabían andar, todos los días se reunían en parque para montar en los columpios, subir en el tobogán, montar en el caballito y como no subir y conducir el tren del corralito. Al mismo tiempo sus papas y mamas se sentaban en los palos del corralito, al principio no hablaban mucho, cuando lo hacían charlaban sobre los pañales, los purés, las malas noches que pasaban y demás, conforme fue pasando el tiempo las niñas y niñas fueron andando mejor y los papas y mamas hablan más y más, hasta el punto de tener que pedir la palabra para intervenir.
Pero no creáis que la bruja del corralito, era una bruja malas, al contrario era una bruja buena que cuidaba a los niños y niñas del parque, cuando éstos se portaban bien, pues compartían los juguetes, respetaban el turno en el columpio y jugaban sin pelear; la bruja se ponía muy contenta y cuando alguna niña o niño cumplía los años, la bruja hacía una fiesta, ponía globos en los árboles, tiraban serpentinas y papelillos, comían “sangüis”, bebían zumos y como no, también les invitaba a chucherías. Aunque si comían muchas le picaba el culete.
La bruja, que como ya hemos dicho cuidaba a los niñas y niñas del parque, cuando alguno o alguna se portaba mal, por tirar arena a sus amigos o amigas, pegar a otros/as niños/as, no compartir con los demás o decir palabrota, la bruja baja de su casa, con su palo volador y le da “tas, tas en el culete”. Un día bajó, porque una niña se había portado mal, al volver a su casa se quedo los zapatos colgados en el árbol del corralito, Si los quieres ver allí están todavía.
Un domingo del mes de mayo o junio, la bruja se sorprendió por no ver a ningún niño, ni niña, tampoco estaban las mamas y papas, Dijo que raro que no hayan venido los/as amigos/as.
Cuando al día siguiente llego uno de los niños, la bruja le preguntó:
- ¿Qué paso ayer que no estuvisteis en el parque?El niño contesto – ayer fuimos todos y todas al Zoo de Madrid y vimos Elefantes, burros con rayas, cerdos, lobos, serpientes… Nos lo pasamos muy, pero que muy bien
2 comentarios:
Bueno Alex & Cia, a mi personalmente me has emocionado. Buena idea, ahora como bien dices tenemos que seguir creando la historia. Gracias
Como ya te he dicho personalmente, me ha encantado el cuento,pudiendo ser todos protagonistas.
A lo mejor, cuando sea más extenso, lo publicamos y todo.
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